Cuenca

ALAMBOR

Opinión

DECÍAMOS AYER... Frases para no olvidar

27/06/2009

P
ERSONALMENTE nunca la llegué a oír, pero repetida una y mil veces y nunca desmentida, habrá que admitir que realmente, la misma fue dicha en su día quizá con el firme propósito de convertirla en realidad. Una realidad que ahora, tiempo por medio, perdura en la memoria junto a la incertidumbre, cuando a la vista de las consecuencias te sumerges en la duda si, efectivamente, aquel proyecto cuajó en la medida de los deseos de quien la dijo, o por el contrario “aquello” quedó reducido a eso; a un simple proyecto, sin más.
Todo comenzó con la arribada al poder de la progresía de la parka y la pana, a cuyo frente venían dos amigos de la Bética, el inefable Alfonso Guerra uno de ellos. Personaje en cierto modo enigmático [no muy conocido en la España interior], el cual parecía ser que entre sus proyectos estaba el de que España y por consecuencia los españoles, pasado un tiempo no nos conociera “ni la madre que nos parió”. Un comienzo que presagiaba novedosos objetivos, plenos de esperanza incluso, pero que se fue diluyendo hasta terminar como el rosario de la Aurora. 
Un despropósito que nos sumió en un mal sueño, a cuyo despertar nos quedó ese sabor agridulce, consecuencia del doble sentido, al pensar si efectivamente, aquel objetivo fue conseguido en la medida prevista, es decir, si realmente aquella pesadilla era el objetivo proyectado; o es que le fallaron los cálculos. Porque, a la vista de cómo terminó aquello y después de aguantar carros y carretas durante más de 13 años a base de ´mysteres´, ‘cafelitos’, ‘combolutos’, ‘filesas’, ‘malesas’, ‘galesas’, ‘fondos reservados’, fiscales improcedentes; y algún juez ‘corruto’ [-que diría el inefable José Blanco ‘Blanquito’-] lo fuimos superando todo, hasta que ¡por fin! una vez libres de aquellos renovadores de la nada alcanzamos la ansiada compensación: disfrutar de dos legislaturas de bonanza que con aciertos y desaciertos propios del ser humano, posiblemente quedarán para la historia como ejemplo de buen hacer y mejor gobernar. Pese a todo.
Pero como lo bueno si breve dos veces bueno, resulta que a una parte de nuestros hermanos españoles les pareció que era llegado el momento de ‘volver al redil’ y, dicho y hecho; una guerra en la que España no intervino como contendiente y un atentado oportuno, abrieron el camino a unos políticos, pancarteros ellos, que imbuidos de inmaculados proyectos de sinceridad [“España no merece un gobierno que le mienta”], palabras que en boca de Alfredo Pérez Rubalcaba resultan puro sarcasmo, para otra vez en manos de la progresía “enterarnos de lo que es bueno”; y eso en el curso de una legislatura y poco más.
Porque resulta, que de todo aquello que comenzamos a disfrutar todos los españoles a partir de 1996 hasta aquel nefasto 11 de marzo de 2004, a partir de su día 14 quedamos de nuevo sumidos en otra pesadilla, con un horizonte de color de hormiga; y eso a pesar de que nuestros gobernantes haciendo gala de su ‘talante’ nos vienen ofreciendo momentos estelares, tanto en política interior como exterior. Nada se diga de su afán de ‘diálogo’, sobretodo si se trata de la desmembración de España [-el Estatuto de Cataluña aun pendiente-] y la inestimable colaboración de unos sindicatos domesticados que son, en definitiva, los que parten el bacalao sabedores de que sin ellos nada serian; en tanto que al Partido Popular, a pesar de su actitud nada esclarecida por cierto, le acusan  de “acoso y derribo”, como si en lugar de críticas a su función hubieran de recibir requiebros y parabienes. No se cansan de pedirle “que arrime el hombro” ante su nula capacidad de reacción, y a pesar de los “brotes verdes” de su fértil imaginación, hasta  llegar al comienzo del principio del fin” [ZP, dixit].
No estaría de más que a la vista de tanto “éxito”, que todos los españoles nos concienciáramos de la cruda realidad de un invento que hasta el momento sólo nos ha originado que perjuicios: políticos, económicos y un cierto desprestigio en los foros internacionales; y que sin prisa pero sin pausa, nos fuéramos preparando en el convencimiento de que de nosotros mismos depende nuestro futuro, y con los pies en el suelo, llegado el momento seamos capaces de tomar la decisión correcta aun cuando sea por egoísmo propio, puesto que de nosotros y de nuestro futuro se trata. La política para los políticos, pero para nosotros los españoles, lo mejor.
Después del largo camino recorrido, considero que es lo mínimo que merecemos y, en consecuencia, teniendo en cuenta nuestra responsabilidad a la hora de la elección, ésta sepamos hacerla fría y sensatamente si no queremos dar al traste con la brillante historia de una Patria que es de todos, pero que unas minorías pretenden dejar como un erial.
                                                                                                                  al_hanbor@yahoo.es
 
 

http://cuenca.cuadernosciudadanos.net/JuanManuel-4/2009/06/27/deciamos-ayer-frases-para-no-olvidar_4/
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